Prevención de la amigdalitis bacteriana

La mejor manera de evitar la amigdalitis bacteriana es reducir el estrés, descansar mucho y fortificar las defensas naturales de su cuerpo. Lavarse las manos frecuentemente puede prevenir en gran medida la infección.

Las bacterias se propagan al estornudar, toser, dar la mano, poner las manos en la cara o los ojos o el contacto cercano con personas que están infectadas. También puede recoger la bacteria al tocar objetos como libros, picaportes, mesas u otras superficies duras que fueron tocados por una persona contaminada y después tocarse los ojos, la nariz o la boca. El lavado de manos puede ayudar a prevenir esto.